martes, 14 de octubre de 2008

JUAN DE GARAY, INDISCUTIBLEMENTE CASTELLANO

Dada la controversia suscitada por el lugar de nacimiento de Juan de Garay, me he puesto a consultar diferentes obras de diferentes historiadores e investigadores internacionales como el muy reconocido Franco-Argentino Paul Groussac, evitando a los castellanos y españoles que pudieran mostrar tendencia, para llegar a la conclusión de que en casi todos estos estudios se reconoce al ilustre fundador, entre otras, de la ciudad de Buenos Aires como natural de Villalba de Losa, población burgalesa del castellanísimo Valle de Losa.
Juan de Garay

Es el propio Juan de Garay quien declara en documentos ser natural de Losa y en otros especifica ser de Villalba, tan solo en algunas biografías recientes, de autores vascos, y no se sabe bien con que aviesas pretensiones, se intenta equivocar al lector diciendo que aquel intrépido conquistador nació en Orduña, población muy cercana a la otra que se encuentra actualmente en la provincia de Vizcaya, aduciendo que hubo un incendio en Orduña que hizo trasladarse a la familia de Garay de uno a otro pueblo. En su vano intento arguyen, casi como única razón, que el apellido Garay es vasco, obviando tal vez intencionadamente, que realmente es un topónimo, que como otros muchos en lengua vascuence, se repiten en toda la geografía de las Merindades de Castilla ya que antes de la romanización era el idioma común.

Es de resaltar el hecho que estas ultimas biografías se parecen muchísimo a las anteriores, coincidiendo sospechosamente en todo, menos en el dato del lugar de nacimiento. La divulgación de este dato erróneo parece obedecer a aquel dicho de quien carece de historia está obligado a inventársela” y ha llegado, incluso, a algunas obras de consulta, como una enciclopedia digital donde acabo de leer, no sin asombro, que Juan de Garay nació en Villalba de Losa, situando erróneamente este pueblo en la provincia de Vizcaya y no en la de Burgos como es correcto.

Por otra parte, la República Argentina y la Ciudad de Buenos Aires no tienen dudas al respecto, reconociendo a Villalba de Losa como el lugar de nacimiento y origen de tan importante explorador y colonizador de sus territorios, y así lo demuestran en monumentos y escritos, como los existentes en la parroquia de Villalba de Losa en cuya placa puede leerse:

CONSAGRADA A LA GLORIOSA MEMORIA
DEL GENERAL
D. JUAN DE GARAY
NATURAL DE VILLALBA DE LOSA
FUNDADOR DE LAS CIUDADES
DE STª FE DE LA VERACRUZ Y BUENOS AIRES
EN EL RÍO DE LA PLATA
*1528 +1583
___________
LA COLOCÓ PERSONALMENTE
EN NOMBRE DE LA REPÚBLICA ARGENTINA,
SU DELEGADO AL CONGRESO
INTERNACIONAL DE LA RABIDA
Y FIESTAS DEL 4º CENTENARIO
DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA
MDCCCLXLII

Placa conmemorativa en el Templo Parroquial de Villalba de Losa

Tampoco el Reino de España muestra dudas al respecto, ya que en 1980 se conmemoró en la ciudad de Burgos y en Villalba de Losa el 400 aniversario de la fundación de la ciudad de Buenos Aires con diversas celebraciones que contaron con la presidencia de honor de la Reina Dª. Sofía y la asistencia del Embajador de la República Argentina y otras altas autoridades, de esta forma se recordaba a este insigne castellano con un monumento rematado por una carabela, erigido en la Plaza de España de la Cabeza de Castilla, en cuya cartela exornada con los escudos de las ciudades de Burgos y Buenos Aires se lee:

LA CIUDAD DE BURGOS A LA CIUDAD DE
BUENOS AIRES EN LA CONMEMORACIÓN
DEL 400 ANIVERSARIO DE SU FUNDACIÓN
POR EL BURGALÉS JUAN DE GARAY
Junio de 1980

Monumento en Burgos a Juan de Garay

En Villalba de Losa se viene celebrando el Día de la Comunidad Argentina, donde se reúnen los argentinos residentes en España, incluso los del País Vasco. Con motivo del 435 aniversario de la fundación de la Ciudad de Santa Fe de La Vera Cruz, ésta importante ciudad no dudó en hermanarse con Villalba de Losa, como cuna que es de su fundador, tal y como se recoge en las actas firmadas por el Intendente de Santa Fe, D. Mario Barletta y por el Alcalde de Villalba, D. José Losa. A dicho relevante acto oficial asistieron la Cónsul Argentina Dª. Georgina Bortolotto, el Vicecónsul Español D. Gustavo Cueto y dignos representantes de entidades españolas en la Argentina como los Centros: Balear, Gallego, Asturiano, Riojano y la Comunidad Castellana residente en aquellas tierras.

Por tanto; el origen castellano de Juan de Garay no admite discusiones, ya que sus más antiguos biógrafos, incluso su propia hija, no dudaron en afirmar que era castellano, no obstante, para los que se empeñan en mantener que era de Orduña, habría que recordarles que cuando nació Juan de Garay, no solo Orduña, sino todo el Señorío de Vizcaya desde su fundación eran castellanos, así como otros muchos territorios encuadrados, hoy en día, en las Provincias Vascongadas.

En cualquier caso; si alguien le hubiese preguntado a Garay en su tiempo su procedencia, él hubiera contestado, sin duda, que era Castellano ya que el termino “Español” estaba recién acuñado y casi nadie lo usaba, por otra parte; en el caso muy poco probable que él conociese el término “vasco”, solo representaba para él un antiguo pueblo que unido a autrigones y bardulos, entre otros, habían poblado en tiempos remotos aquellos lugares de la Bardulia, pero nadie se reconocía como vasco ya que era, más bien, un término despectivo.

Por ultimo, y para desfacer otro entuerto que se viene prodigando últimamente, donde se dice que Juan de Garay no fundó Buenos Aires, sino que tan solo la refundó, hay que decir que lo que había construido en el mismo lugar Pedro de Mendoza en 1536 no fue una ciudad, sino el llamado Fuerte de Nuestra Señora del Buen Aire, que no tenía mas pretensiones que la de ser un pequeño asentamiento defensivo y que poco después fue destruido por los indios. En 1580 Garay recibe el encargo de fundar allí una ciudad; con lo que ello significa, dada la importancia política y económica de mantener un puerto importante en el Atlántico para recibir las naves que llegaban desde España, así el 11 de Junio de 1580 y con las formalidades precisas fundó, en nombre de Castilla, no ya un fuerte, sino la “Ciudad de la Santísima Trinidad y puerto de Santa María de los Buenos Aires”, que es como él mismo les intitula en su acta fundacional:

“Conforme a las capitulaciones que el muy Ilustre Señor Adelantado Juan Ortiz de Zárate, (que haya gloria) hizo con la Majestad Real del Rey don Felipe (fue el II de este nombre), Nuestro Señor, y a mí, por virtud de sus poderes reales, para que, en nombre suyo y de Su Majestad, yo gobierne estas Provincias y haga en ellas las poblaciones que me pareciere ser convenientes para ensalzamiento de Nuestra Santa Fe Católica y para aumento de la Real Corona de Castilla”.


Nota) se recomienda no confundir con el general Juan de Garay Otañez y Rada, I Marqués de Villa-Rubia (Madrid 1586; †Gelsa, Aragón, 1650)



lunes, 29 de septiembre de 2008

LA MORCILLA DE BURGOS

Existen muchas cosas que llevan el apellido de nuestra tierra como seña de identidad, una de ellas es la afamada e insigne Morcilla de Burgos, (así con mayúsculas). Aunque es el mismísimo Platón quien atribuye que fue concebida por su paisano Aftónites, no se sabe con certeza su procedencia, bien pudiera ser burgalesa y haber viajado a aquellas latitudes, en cualquier caso es también loada, cual si de un héroe se tratara, por Homero en su Odisea y es posible que Ulises no hubiera vuelto a Ítaca sin el aporte proteico de tan singular producto.


S.M. LA MORCILLA DE BURGOS
Su etimología, ya documentada en el 1.400, es puramente castellana y es posible que proceda del prerromano ibérico “morcón” a través de su derivado “murcella”, ambos emparentados con el término céltico “mukorno”, (muñón), el portugués “morcela” y el vascongado “mukarra”. No obstante y con una raíz parecida, existe muy cerca de la Ciudad de Burgos (8 kmts.), la antigua población de Morquillas, nacida al amparo de la fundación de la Ciudad en el 884 y en la misma Ciudad existe, desde siempre, un barrio y calle denominados “El Morco”.
Por otra parte está la voz “morcuero” que emana de los májanos de piedras que se construían como ofrenda a Mercurio, pero pensamos que no tiene nada que ver con lo anteriormente expuesto, aunque en latín vulgar y descendiente del griego “amaurós”, también existe el término “mauricellus”, diminutivo de “maurus” (moro), que bien pudiera aludir al color negro de este sabroso manjar que nos ocupa, no si bien ya hemos visto que existen antecedentes más antiguos y además no han trascendido a otras lenguas romances ni al italiano actual ya que allí este tipo de embutidos se denominan “sanguinaccio”.
Baltasar del Alcázar “El Poeta Gastrónomo” de nuestro Siglo de Oro, llegó a ensalzarla como: “!Oh, gran señora digna de veneración!” y en el teatro existe una acepción diferente del término que se refiere, desde antiguo, a los añadidos que algún actor mete de su invención, a veces como recurso, durante una representación. A este respecto, el célebre José Luis López Vázquez, quien suele utilizar estas técnicas, siendo esperadas y aplaudidas por el público, nos decía que las mejores morcillas no son las suyas si no las de Burgos.
Entre nuestra paremiología existen refranes como: “Morcilla cular, a muchos ofrecen y a pocos dan”, “Donde has hecho astillas, que te den morcilla”, “Carne en calceta, que la coma quien la meta” o “La morcilla reciente, cómela con tu pariente”, todos ellos alusivos a nuestra morcilla.
También existe la conocida expresión: “¡Que te den morcilla!”, con la que rechazamos a alguien y que proviene de la costumbre que existía, en epidemias de rabia, de eliminar a los perros infectados con trozos de este producto envenenados.
Otra posibilidad, esta ya de germanías, es la que se utiliza como eufemismo de pene y ya casi, como que voy concluyendo este apartado etimológico, pues corro el riesgo de “repetirme como las morcillas”, modismo, este último, también profusamente utilizado.


Entre nuestras tradiciones, existe la inmemorial de celebrar con una “morcillada” en la vecina Cartuja de Miraflores, a S. Bruno (6 de Octubre) quien fue el fundador de la Orden Cartujana, lo mismo que nos acercamos el día de San Martín a la próximas localidades de Sotopalacios y Vivar del Cid (cuna de nuestro héroe), para saborear esta suculenta vianda.
La citada Cartuja de Miraflores, se mandó construir como enterramiento de Juan II de Castilla, donde yace, en el tal vez, más soberbio sepulcro gótico. Su hija Isabel I de Castilla “La Católica”, en unas ordenanzas suyas de 1.526 ya dicta normas sobre su correcta elaboración: “Los que vendieren o ficcieren morcillas para las vender en la dicha ciudad o en su tierra, que las fagan de tripas y sangre de puerco y no de sangre de vaca ni de carnero ni de otro animal”.

Nuestra Morcilla de Burgos esta asociada a las características de nuestro clima invernal que favorece su oreo y conservación y es básica en nuestra gastronomía ya que suele aportar sustancia a diferentes platos como la insuperable “Olla podrida” o el cocido típico, aunque se suele degustar sola o acompañada de huevos fritos o tiras de pimiento rojo asado, ya sea cruda (recién cocida), frita o asada, pero siempre bien caliente y a ser posible reciente.
Su elemento diferenciador es la cebolla “horcal”, una variedad autóctona de gusto suave, picor moderado y con una peculiar cáscara que garantiza su conservación ya que se solían cultivar esmeradamente en la huerta de cada familia, cosechándose en otoño, colgándose después en ristras, en lugar seco y aireado hasta su utilización.


Aunque antaño, las morcillas, se elaboraban durante la matanza del cerdo, hoy en día existe un centenar de empresas dedicadas a su elaboración tradicional agrupadas en La Asociación de Fabricantes de Morcilla de Burgos, quien vela por su promoción y homologación, con una producción estimada de 10.000 Tm., habiendo traspasado ya ampliamente los mercados territoriales para introducirse en otros mas lejanos como apreciada gollería exigida por los gourmets mas exquisitos.

Sus ingredientes básicos son: cebolla, sangre de cerdo, arroz y manteca, a la que se añaden diferentes especias, según zonas, pues coexisten las variedades de: Cardeña, Arlanzón, Sotopalacios, Covarrubias, Miranda de Ebro o Aranda de Duero, entre otras, y cada una con un toque singular ya sea de orégano, pimienta negra, pimentón, canela, alcaravea, clavo, tomillo o incluso anís. En cualquier caso, de esta morcilla nuestra siempre se ha dicho que debe ser: “sosa, grasosa y picajosa”, o también: “piripicante” y “piripisosa”.


Como ya hemos dicho, la elaboración de las morcillas se realizaba durante la matanza del cerdo, costumbre ancestral que suponía una fiesta y por la que las familias disponían de carne durante casi todo el año ya que las despensas se llenaban de jamones, perniles, chorizos, picadillo, tocino y patas, orejas, costillas o careta, estas últimas en adobo o debidamente conservadas en orzas de barro con aceite.

Dicha matanza tenia lugar a mediados de Noviembre, de aquí el dicho: “A cada cerdo le llega su San Martín” (11 de Noviembre), allí, una vez sujeto el cerdo por varios hombres, el matarife le realizaba un corte en el cuello procediéndose a recoger toda su sangre que se debe batir para evitar que se coagule.
Una vez extraído el vientre y la manteca y bien lavadas las tripas se cortan estas a un tamaño promediado de 15 cts., cosiéndose o atándose por uno de sus extremos, mientras tanto se mezclan bien y a partes iguales: la cebolla muy picada, el arroz y la manteca con la sangre, (la cantidad de esta última suele ser un 25% más que las otras), se le añade poca sal, bastante pimienta y las especias reseñadas al gusto. Una vez reposada esta mezcla, por algunos llamada “bodrio” y por otros “mondongo”, se “entripa” a mano ayudándose de un embudo gordo, eso si, teniendo especial cuidado en no llenar las tripas más del 50%, pues de lo contrario pudieran explotarse al hincharse el arroz durante la cocción.
Ya cosido o anudado el otro extremo con hilos mas largos para después colgarlas, se introducen las morcillas en una caldera de cobre para darlas un hervor suave durante aproximadamente una hora, durante la cocción pasan del tono rojizo a su característico color negro, y hay que estar pendiente de las que floten a la superficie para pincharlas con una aguja “matancera”, para evitar que revienten por acumulación de gases, aunque tradicionalmente se solía introducir en el caldo una moneda de cobre a estos mismos efectos.
Concluida la cocedura se extraen una a una, disponiéndolas sobre lenzuelos de sabana basta para que se enfríen y se sequen para posteriormente colgarlas al oreo en sitio reservado, desde donde se van retirando según se consumen.
El caldo restante en la caldera, donde ha quedado la “enjundia” de las morcillas, se llama “caldo mondongo” o “calducho”, es muy graso y se consume al momento, como consomé entrante de la colación típica de la matanza, para combatir los rigores invernales.

GRAN CÁPITULO DE LA COFRADÍA DE LA MORCILLA BURGENSIS

Entre las sociedades gastronómicas de Burgos existe la “Muy Sabia Cofradía de la Morcilla Burgensis”, hermanada con otras de Francia como la “Confrerie des Chevaliers du Goute Boudin”, en cuyo capitulo, La Morcilla de Burgos fue reconocida con la Medalla de Oro, entre otras más de setecientas internacionales que se la disputaban, e igualmente ha sido distinguida por las Cofradías Portuguesas: “La Panela ao Lume”, “Vinho do Porto” y “Vinho Verde” entre cuyos cofrades se encuentran el Rey D. Juan Carlos y el Príncipe Felipe.

sábado, 13 de septiembre de 2008

BURGOS PRIMA VOCE

Entre los lambrequines que exornan el blasón de la Ciudad de Burgos pueden leerse, “desde siempre”, sus títulos mas honrosos: "CAPUT CASTELLAE", "CAMERA REGIA", "PRIMA VOCE", ET FIDE", es decir: Cabeza de Castilla, Cámara del Rey, Primera en la Voz y La más Fiel.

Este antiquísimo escudo, conocido ya en las antiguas crónicas como el “Caput,” aparece documentado en 1259 junto a otras distinciones como la de: “Quae Reges Peperit” (la que parió a los reyes), aunque el emblema es, a todas vistas, muy anterior, probablemente unido al rango de “Ciudad Permanente” alcanzado allá por el 884. La presencia en él de la figura del rey indica que Burgos ya era la sede de la Corte Castellana como Capital de Castilla, desde donde se administraba la Real Justicia y se acuñaba la moneda y la ciudad donde nacían, habitaban y se enterraba a los reyes.

La nominación como PRIMA VOCE, alude a la prerrogativa inmemorial que otorgaba a los representantes de la Ciudad el privilegio de ser los primeros en hablar en las Cortes, es decir, de ser la PRIMERA VOZ, y también de sentarse los primeros a la derecha del rey, de tal forma que aquellas sesiones comenzaban con la frase ritual pronunciada por el Soberano diciendo: “QUE HABLE BURGOS”.
Este derecho adquirido por Burgos, como Cabeza de Castilla, siempre fue codiciado por otras poblaciones del reino, y generó grandes controversias, sobre todo con Toledo, cuyos procuradores se enzarzaron en verdaderas luchas políticas por la preeminencia de esta potestad.

Ya en unas cortes convocadas por Alfonso XI, tiene el rey que dirimir estas diferencias, otorgando las sabidas palabras de: “HABLE BURGOS, QUE YO HABLARÉ POR TOLEDO", reconociendo de esta forma que los procuradores de la Cabeza de Castilla debían de pronunciarse incluso antes que el propio Rey. Según ha trascendido, esta cuestión ya entonces llegó a ser de extrema gravedad, siendo defendida la causa burgalesa por D. Juan Núñez de Lara, mientras que la toledana lo era por el propio infante D. Juan Manuel.

El hijo de Alfonso XI, el burgalés Pedro I, se ve también inmerso en esta controvertida cuestión, teniendo que reafirmar lo dispuesto por su padre en los siguientes términos rescatados de un acta de la época:
“SEPAN QUANTOS ESTA CARTA VIEREN COMO YO DON PEDRO, POR LA GRACIA DE DIOS REY DE CASTILLA, DE TOLEDO, DE LEON, DE GALICIA, DE SEVILLA, DE CORDOVA, DE MURCIA, DE JAEN, DE ALGECIRA E SEÑOR DE MOLINA; PORQUE FALLÉ QUE TOLEDO DE TIEMPO DE LOS REYES GODOS ACA, FUÉ E ES POBLADA DE CABALLEROS FIJOSDALGO DE LOS BUENOS LUGARES DE ESPAÑA, E NO LOS DIERON PENDON NI SELLO, E FUERON E SON MERCED DE LOS REYES ONDE YO VENGO, NIN HAN SINON EL MIO; E PORQUE LO FALLÓ ASSI EL REY DON ALFONSO MIO PADRE, QUE DIOS PERDONE, EN LAS CORTES QUE FIZO, E ERA CONTIENDA QUALES FABLARIAN PRIMERAMENTE EN LAS CORTES, POR ESTA RAZÓN TUVO ÉL POR BIEN DE FABLAR EN LAS DICHAS CORTES POR TOLEDO. E POR ESTO YO TUVE POR BIEN DE FABLAR EN LAS CORTES QUE YO AGORA FIZE AQUI, POR TOLEDO. DADA EN LAS CORTES A LOS NUEVE DIAS DE NOVIEMBRE . ERA DE MIL TRECIENTOS E OCHENTA E NUEVE. YO EL REY.
Como vemos esta real cedula no hace si no reafirmar el privilegio de Burgos de hablar en Cortes incluso antes que el propio Rey, reservándose él, el derecho de hablar por Toledo con posterioridad, incluso darles su pendón y su sello pues carecían de ellos, mientras que Burgos ya ostentaba en su blasón entre otros títulos el de Prima Voce.

La pretensión toledana siguió en el tiempo, así en 1760 en la coronación de Carlos III surge de nuevo la cuestión cuando los procuradores se determinaban a prestar juramento, teniendo que intervenir de nuevo el rey en los siguientes términos: “TOLEDO JURARÁ CUANDO YO LO MANDASE: JURE BURGOS”.
Ya en nuestros días, hay que reconocer que un diputado en Cortes por Burgos, el recientemente fallecido D. Juan Manuel Reol Tejada, intentó que se siguiese reconociendo este derecho de primacía en la voz, y aunque no se le otorgó por no estar así dispuesto en el reglamento de esta Alta Cámara, dejó por lo menos reflejado en acta este privilegio que Burgos ostenta desde tiempos inmemoriales.

martes, 5 de agosto de 2008

¿PUDO SER VIZCAYA OTRO GIBRALTAR?

El presente episodio es totalmente histórico y veraz, tal y como el lector avezado podrá comprobar en las diversas crónicas, tanto castellanas como francesas e inglesas, que aquí obviamos por su extensión, limitándonos a narrar los hechos en un lenguaje actual para su mejor comprensión.

Corrían los tiempos de Pedro I; Rey legitimo de Castilla, natural y vecino de Burgos, cuando su hermano bastardo; Enrique de Trastamara, intentaba arrebatarle el trono; acudiendo para ello a la ayuda del Reino de Francia quien le envió, no sin intereses, un formidable ejercito, las “Compañías Blancas” al mando de Bertrán Dugesclin.



El Rey Don Pedro se entrevista con el Príncipe Negro (ilustración de un códice inglés)

El 23 de Septiembre de 1366, Pedro I otorga en Libornia, ante el notario apostólico Juan de Londiniis, un documento mediante el cual se compromete a pagar al Príncipe de Gales la sustanciosa cantidad de quinientos cincuenta mil florines si este le ayuda con sus tropas en la contienda.

Después de conseguir la victoria en la batalla de Najera, donde las tropas inglesas no tuvieron especial relevancia, el Príncipe Negro, como le denominan las viejas crónicas al de Gales, muestra prisas por cobrar; sabiendo la falta de liquidez del Rey de Castilla, inmerso en economía de guerra. En este orden de cosas la pretensión del inglés era que si no podía pagarle en ese momento le entregase la soberanía del Señorío de Vizcaya y el puerto de Castro Urdiales, ambos entonces Reino de Castilla, para salvar la deuda.

Batalla de Nájera (miniatura miniada de una crónica castellana)

Con este anhelo de cobranza llegan los ingleses a Burgos, a entrevistarse con el Rey, instalándose el Príncipe de Gales en las Huelgas y su hermano, el Duque de Lancaster (al que los castellanos llamaban “Alancastre”), se hospeda en el Convento de San Pablo; de igual modo, y como soterrada medida de presión, las tropas británicas se instalan en las villas circundantes no alejadas más de cinco leguas y además exigen, no sin recelo, que se les entregue una de las puertas de la ciudad, la de San Pablo, aduciendo la seguridad del Príncipe.

El 2 de Mayo de 1367, en medio de un solemne acto celebrado ante el altar mayor de la Catedral, los ingleses reclaman la deuda ante el Rey Don Pedro, quien reconoce no poder satisfacerla en ese momento, pero se compromete a abonarla a la mayor brevedad, jurando ante los Santos Evangelios, “que corporalmente toca con su mano”. Los ingleses reiteran su pretensión sobre Vizcaya, que era, sin duda, lo que más les interesaba para reafirmar sus ansias imperialistas sobre el resto de Europa, además de la ventaja estratégica de contar con importantes puertos a uno y otro lado del Cantábrico.

Dilatado el plazo y ante la premura del pago, el Rey recurre a la nobleza, clerecía, comerciantes y pueblo de Burgos, quienes sin escatimar esfuerzos, logran reunir la cuantiosa cifra de florines, logrando de este modo que aquellos importantes puertos y territorios castellanos no pasasen a manos británicas con lo que ello pudiese haber significado en el avenir de los siglos.

lunes, 7 de julio de 2008

SANTI YAGÜE

Fue en Castilla; en Clavijo, en la Bardulia primigenia, donde surgió la idea de la reconquista bajo la advocación de Santiago.

Santiago el Mayor se llamaba Jacob (יעקב), hijo de Zebedeo y Salomé, nacido en Betsaida de Galilea, discípulo de Jesús quien le apodó “boanergués”, hijo del trueno. Su nombre se fue castellanizando como Yaco, después Yagüe, (Santi Yagüe) y más tarde Yago, desde aquí solo quedaba una transformación lingüística para llegar primero a Sant Iago y después al Santiago actual. Se le sitúa propagando el Evangelio en Hispania, vuelto a Jerusalém es degollado por orden de Herodes Agripa I en el año 44, sus discípulos devuelven su cuerpo a Hispania, enterrándole en Iria Flavia donde fue hallado por el Obispo Teodomiro siendo después llevado a Compostela.

Pero volvamos a lo de Clavijo; toda una cepa de reyes astur – leoneses que fueron llamados “los holgazanes” venían pagando anualmente el ominoso tributo de las cien doncellas que venían a engrosar los harenes de la morisma: .../... “et que auiendoles miedo que les darie lo que demandeassen por razon quel non diessen guerra et quel dexassen en paz; et enuiaronle pedir que les diesse cada anno L donzellas de las mas fijas dalgo con que casassen, et otras L de las otras del pueblo con que ouiessen entre si sus solazes et su deleyte; et estas cient donzellas que fuessen todas uirgines” .../...

Corría el 844, Ramiro I decide poner fin a esta humillante gabela y se enfrenta al potente ejercito del emir cordobés Abd al-Rahman II, ambos ejércitos se posicionan cerca de la actual Albelda de Iregüa, en las castellanísimas tierras de La Rioja, cae la noche y los cristianos deciden posponer la batalla buscando refugio en un cabezo llamado Clavijo pues estaban en clara desventaja numérica, en este difícil brete Santiago se aparece al Rey y le dice:

“Rey Ramiro, esfuerça en tu coraçon, et sey bien firme et fuerte en tus fechos, ca yo so Yague, el apostol de Jhesu Cristo et vengo a ti por ayudarte contra estos tus enemigos, sepas que Nuestro Sennor Jhesu Cristo partio a todos los otros apostoles mios hermanos et a mi todas la otras prouincias de la tierra, et a mi solo dio a Espanna que la guardasse et la amparasse”.

“Et sepas por uerdad que tu uençras cras en la mannana con el ayuda de Dios a todos estos moros que te agora tienen cercado. Et por que non dubdes nada en esto que te yo digo ueer medes cras andar y en la lid en un cauallo blanco con una senna blanca, et gran espada reluzient en la mano, non dubdedes nada de yr ferir en la hueste de los barbaros, llamando “Dios, ayuda, et Santi Yague”

“Et fueron luego entrar en la fazienda et lidiar con los moros. Otrossi el apostol Santi Yague fue y luego con ellos, assi como les el prometiera, et començaron de ferir en los moros muy de rezio, dando grandes uozes et diziendo: “¡Dios, ayuda, et Santi Yague!” Los moros fueron luego al ora uençudos; et murieron y bien LXX uezes mill dellos, assi como cuenta la estoria. Et desde aquel dia adelante ouieron et tomaron los cristianos en uso de dezir en las entradas de las faziendas et en los alcanços de los moros sus enemigos mortales: “¡Dios, ayuda, et Santi Yague!”.

Esta prodigiosa aparición e intervención de Santiago en la batalla no solo es recogida por los cronistas cristianos pues también los moros afirman haberle visto: “dieron fee e testimonio que lo vieron, vna ligión de caualleros blancos, et aun dizen que ángeles vieran andar sobre ellos por el ayre; et que estos caualleros blancos les semeiaua que les estroyien más que ninguna otra gente”

Como agradecimiento se establece el “Voto de Santiago” mediante el cual se le paga su participación en el combate como a cualquier otro caballero:

.../...“Otrossi establescieron aun pora siempre que de todas las ganancias que fiziessen caualleros cristianos et los otros omnes de armas en sus huestes et en sus lides que ouiessen con moros, que daquel dia adelante que diessen otrossi a la eglesia de Santi Yague como en ofrenda otro tanto como a un cauallero que cayesse en su parte de la caualgada que fiziessen o de la collecha de campo que arrancassen. Et en este fecho, quando esto fue prometido a Santi Yague et establescido que se cumpliesse”.../...

Pero Santiago no solo ayudaba contra los moros, también vemos que en tiempos del Conde Gonzalo Sánchez ante los estragos ocasionados por los normandos en nuestras costas, se enfrentó a ellos derrotándolos: .../...in nomine Domini et honore Sancti Iacobi apostoli.../... .

Posteriormente y ya en la Castilla Independiente, Santiago se vuelve a aparecer al Buen Conde Fernán González antes de la batalla de Hacinas contra Almanzor y le dice:

"¡Ferrando de Castiella, hoy te crece gran bando!"

Las huestes castellanas cobran una gran victoria entrando en combate al grito de “¡Santiago y cierra!”, siendo la primera vez que se recoge este grito de guerra que sería después profusamente empleado. Estos gritos de guerra también fueron empleados por otros reinos, así los franceses entraban en combate invocando a “Saint Oenis”, los bretones a “San Ivo” y los ingleses a “San Jorge”. En esta batalla, según Berceo, Santiago aparece acompañado de San Millán y otros seres celestiales: “muy grand conpaña de angeles, todos armados de armas blancas con pendones blancos, en ellos cruzes coloradas”.

En tiempos de Fernando I de Castilla, antes de la toma de Coimbra a los moros, el propio rey acudió en romería a Compostela para pedir ayuda a Dios y a Santiago, las huestes castellanas entraban en Coimbra tomando su mezquita para convertirla en catedral, donde fueron armados caballeros, bajo la advocación de Santiago, numerosos y señalados caballeros, entre ellos un jovencísimo Rodrigo Díaz de Vivar.

Y precisamente en el Cantar de Mío Cid podemos oírle a este diciendo:

¡En el nombre del Criador e del apóstol Santi Yagüe,
feridlos, cavalleros, d'amor e de gran voluntad,
ca yo só Ruy Díaz, mio Cid el de Bivar.
.../...irlos hemos ferir en aquel día de cras,
en el nombre del Criador e del apóstol Santi Yagüe.../... .
los moros llaman ¡Mafomat! e los cristianos ¡Santi Yagüe! .

En tiempos de Fernando III de Castilla, “El Santo”, el Señor Santiago vuelve a ayudar a los castellanos, primero en la guerra contra el Rey Moro Abenhut y después en la toma de Sevilla donde el propio Rey Santo atribuye a Santiago la victoria: .../...a los merescimientos de Santiago, cuyo Alférez nos somos e cuya enseña traemos e que nos ayuda siempre a vencer.../... .

Alfonso XI de Castilla, en 1322, debía ser nombrado caballero por otro caballero de rango superior y no encontrándolo recurre a Santiago, estableciendo de esta forma la costumbre de nuestros reyes de ser armados caballeros ante la efigie del “Santiago de Armar” que se conserva en las Huelgas Reales de Burgos: .../...tomando él por sí mismo todas las armas del altar de Sanctiago, que ge las non dio ninguno; et la imagen de Sanctiago, que estaba encima del altar, llegóse el Rey a ella, et fízole que le diese la pescozada en el carriello.../... .

Con este mismo Rey se produce la Batalla del Salado contra el Rey Moro Juçaf, un poeta musulmán pone en boca de su Rey el relato de su derrota:

Santiago el de España
los mis moros me mató,
desbarató mi compaña,
la mi seña quebrantó.

En otro párrafo Juçaf, incluso, reconoce haber visto a Santiago peleando entre los castellanos:

Yo lo vi bien aquel día
con muchos omnes armados
el mar seco parescía
e cobierto de cruzados.

El poeta moro sigue relatando la batalla y nos describe un episodio casi cómico, muy del gusto musulmán, donde nos dice que Mahoma llego tarde a la contienda pues se atragantó con unos bollos que estaba comiendo en la Meca, aún así no concibe la victoria castellana sin la intervención de Dios y de Santiago.


En 1413, Juan II de Castilla vence al Rey moro de Granada y el cronista nos recuerda el grito de los castellanos al entrar al combate: .../... en tantas de bozes prorrompe la gente que non entendían sino solamente el nombre del fijo del buen Zebedeo.../... .

Ya en tiempos de los Reyes Católicos Santiago es proclamado: .../...luz e Patrón de las Españas, espejo e giador de los Reyes dellas.../... .

También cabe recordar que Cervantes en El Quijote dice de Santiago: Háselo dado Dios a España por Patrón y amparo suyo y así le llaman como a defensor suyo en todas las batallas que acometen.

Terminaremos recordando que el “Voto de Santiago”, donde se le reconoce como caballero, se le “pagan” las soldadas correspondientes y se le agradecen los favores recibidos, se cumplió anualmente desde la Batalla de Clavijo hasta 1812, fecha en que fue abolido por las Cortes de Cádiz con gran protesta del pueblo. En 1936 se reinstauró la tradición y es el propio Rey de España el que se encarga actualmente de hacer la ofrenda, reconociéndole como un caballero más y Patrón de España.



jueves, 12 de junio de 2008

GARRUDO



Muy pocos animales han tenido el privilegio de pasar a la historia; normalmente han sido los caballos, como Bucefalo, Marengo o Babieca, los que han entrado de las riendas de sus gloriosos jinetes a las páginas de la inmortalidad.

Lo raro es encontrar otro tipo de animales que por su distinguido comportamiento hayan alcanzado, ellos solos, esta prerrogativa como es el caso del noble bruto que hoy nos ocupa.

Si buceamos en los fondos documentales de la Catedral de Burgos, encontraremos la singular historia de “Garrudo”, un buey castellano de los de aquellos cabestreros de la Real Cabaña que aún tienen calle y barrio en la Cabeza de Castilla.

“Garrudo” era el más fuerte y el más dócil, por lo que hacia de “guía” de la boyada que se encargaba de transportar esa mole de jaspe que está situada justo al lado del magnifico sepulcro de los fundadores de la Capilla de los Condestables, esta enorme piedra de unas 10 toneladas de peso estaba destinada para soportar el bulto yaciente de D. Iñigo Fernández de Velasco, IV Condestable de Castilla, y que aún aparece vacía pues se sepultó a este en Medina de Pomar.

CAPILLA DE LOS CONDESTABLES,
a la izquierda del bulto yaciente se aprecia la roca de jaspe que se comenta

Para la esforzada maniobra de introducir la voluminosa roca en la Catedral hubo que recurrir a hacer una rampa en la escalera del Sarmental para que los bueyes la arrastraran sobre rodillos, la complicada operación fue seguida por muchos vecinos y por el propio Condestable.

Cuando ya casi habían conseguido su propósito, el desmedido peso venció a los cansados animales que se veían arrastrados ante la desesperación y gritos de sus conductores. Tan solo “Garrudo” consiguió, clavando sus rodillas en tierra, y entre aplausos del publico, que la descomunal losa no se deslizase por la pendiente causando accidentes entre la arremolinada población.

Una vez puestas las cuñas se acercó el Condestable comprobando que el corajudo animal sangraba abundantemente por el hocico debido al fenomenal esfuerzo que había soportado:


- ¿Cómo llamáis a este buey?

- “Garrudo”, señor

- Pues desuncidle y desde hoy determino que no trabaje más y que paste a su albedrío sin ser molestado por naide.

De esta forma “Garrudo” pasó a la historia siendo respetado, admirado y celebrado por los vecinos de Burgos que desde entonces le dejaron pastar libremente en todos sus predios.

Esta pequeña “historia”, real por cierto, no viene más a cuento que significar que en esta Castilla nuestra, cuando de esfuerzos comunes se trata, hasta el más bruto o el más manso sabe sacar arrojo, aunque no siempre se les recompense como a “Garrudo” que, por otra parte, pudo ser el primer prejubilado, ahora que lo pienso. Además cuando le relaté esta anécdota a un amigo me comentó: “No, si es que en Castilla, en apuradas situaciones, hasta los mansos le echamos dos cojones”. Allá él.

jueves, 29 de mayo de 2008

EL CURPILLOS





El viernes siguiente del Corpus Christi se conmemora una festividad donde asoma, cada año, desde siempre, el sentimiento castellano más ancestral. Todo Burgos y todo aquel que quiera asistir, se traslada al Monasterio de Santa María de las Huelgas Reales, donde están enterrados gran parte de nuestros reyes, para celebrar una antigua victoria de las huestes castellanas.


Se trata del “Curpillos”, en esta fiesta, cívico – religiosa – militar, se rememora la victoria de Las Navas de Tolosa, conseguida en el 1212, cerca de La Carolina, en Jaén, donde participaron las tropas castellanas bajo el mando del propio rey Alfonso VIII, quien, como trofeo de guerra, se trajo un tapiz que hacia de pared de la tienda del califa Abu Abdala Mohammed, ben Yakub, ben al Nasr, al que todos conocemos como el rey moro “Miramamolin”, este tapiz no es otro que el llamado “Pendón de las Navas de Tolosa", elaborado en seda bordada en oro, con una estrella inscrita en un circulo y rodeada de un versículo coránico que dice:

"Me refugio en Alláh huyendo de Axaythán el apedreado, en nombre de Alláh, el clemente, el misericordioso, la bendición de Alláh, sobre Mahoma y los suyos”, imprecaciones que en aquella batalla, la verdad es que no les sirvieron de mucho. Una replica de este pendón, para evitar que el original se estropee, es tremolada y portada en la procesión por la máxima autoridad militar.


Después de los actos oficiales, la multitud se traslada al vecino parque del “Parral”; que por cierto es propiedad de La Corona, eso sí, con una antigua concesión de uso a la Ciudad, donde se desarrolla una típica “jira castellana”.






martes, 20 de mayo de 2008

EL CURA MERINO

Jerónimo Merino y Cob nació el 30 de Septiembre de 1769 en Villoviado, un pueblecito muy cerca de Lerma, (Burgos). De su infancia y juventud no se sabe mucho, solo que era hijo de una familia de labradores y que como otros muchos cursó estudios eclesiásticos. A los 18 años es llamado a filas en el Regimiento Provincial de Burgos donde adquiere conocimientos militares. A la muerte del cura titular de su pueblo vuelve a el, retomando la carrera sacerdotal como párroco.

Ejerciendo su Sagrado Ministerio estaba; cuando vio por el Camino Real de Madrid, por la actual N-I que aún sigue cruzando su comarca, como el arrogante Ejercito Francés ocupaba nuestros territorios no sin abusos a la población. Él mismo no tardó en ser una víctima de aquellos abusos; sucedió que se presentaron en su pueblo tropas francesas para requisar ganado; el cura como es lógico, trató de defender a sus feligreses que necesitaban las bestias para su trabajo, esta protesta causó la indignación de los franceses que en represalia y como burla le obligaron a transportar, delante de las tropas, los tambores y trompetas de la banda mientras era conducido preso a Lerma, una vez allí pudo escapar, naciendo en ese momento el guerrillero que haría estremecer al propio Napoleón.

D. Jerónimo en realidad era un intelectual que como muchos sacerdotes de la época poseía grandes cualidades de cazador, afición que además de practicar el tiro, le dio conocimientos precisos del entorno, astucia y paciencia para acosar a sus presas y aún se recuerda su habilidad para cazar perdices al vuelo de un solo tiro y a galope de caballo. Por otra parte, no hay que olvidar que la lucha de guerrillas es un invento español muy desarrollado en la provincia de Burgos, donde ya se consideran acciones de este tipo de los pobladores prerromanos, en las Guerras Cantabras, contra las poderosísimas legiones romanas, hechos estos que conocía bien nuestro cura a través de la lectura de los clásicos.

A finales de 1808 ya cuenta con una partida de 2000 hombres que con sus audacias traen en jaque al ejército francés como nos relatan Baroja y Avinareta, quien luchó junto a su partida en el Escuadrón del Brigante. Pronto desarrolló tácticas de este tipo de lucha sin abandonar nada a la improvisación; atacaba audazmente cuando podía y desaparecía como por encanto sin dar tiempo a la reacción francesa ya que para poder exfiltrarse después de sus acciones, cada guerrillero suyo llevaba dos caballos, uno de refresco.

Muy pronto formó una autentica milicia con sus respectivos cuadros de mandos y gracias a adhesiones inquebrantables de otros curas y sus feligreses, logró montar una importante red de correos y espionaje que le hacían adelantarse a los movimientos del contrario, aprovechando así el factor sorpresa.
En 1810 ya comandaba el Regimiento de Caballería de los Húsares Voluntarios de Burgos, y el Regimiento de Infantería de Arlanza. En estos tiempos ya se enfrenta victorioso contra importantes destacamentos franceses como el ataque ocurrido en Hontoria de Valdearados en el que aún llaman desde entonces “El Valle de los Franceses” o como el de Quintana del Puente donde se hizo con un gran convoy de armamento y bagajes que sirvieron para reforzar a otras partidas como la del Empecinado o la del Padre Juan Marín “El Monje de Arlanza”.

Ya nombrado Coronel por la Junta Suprema emprende acciones de fuerza; dando batalla, como la de Barbadillo donde hizo sucumbir a un importantísimo número de enemigos llegando a apresar un batallón entero de polacos, hechos estos que hacen que el Mariscal Rocquet con todo su Cuerpo de Ejercito se dedique a combatirle, lo que provoca que retomen las formas de acción guerrilleras como cuando en la Noche de Reyes de 1813 atacan el Hornabeque del Cerro de S. Miguel como efecto de diversión para mientras tanto; disfrazados de franceses, apoderarse del inmediato Castillo de Burgos causando numerosísimas bajas.

Este tipo de actuaciones, consiguieron hacer sucumbir la moral del ejercito francés, que no estaba acostumbrado a este tipo de guerra, también consiguieron poner nervioso al mismo Napoleón, quien llegó a exclamar en Burgos: ¡Prefiero la cabeza de ese cura, que cuatro ciudades españolas!.

Tan importantes fueron estos guerrilleros, que fueron reconocidos como soldados del Ejercito Español, el propio Cura Merino; dos veces Laureado, es ascendido al terminar la guerra al empleo de Brigadier, fue nombrado Gobernador Militar de Burgos, y después ascendió a Teniente General, logrando los mayores reconocimientos militares. Está enterrado en Lerma.
Para terminar una recomendación: Ha sucedido en varias ocasiones que se confunde a este “Cura Merino”, con un franciscano llamado Martín Merino, quien fue un pobre loco que intentó asesinar; mucho mas tarde en 1852, a Isabel II quien se salvó de una cuchillada gracias a las ballenas de su corsé. No tienen nada que ver uno con otro, solamente la coincidencia del apellido y la condición eclesiástica de ambos, que sirva esta advertencia para que no caigamos en el error de denostar la figura de uno de nuestros mayores héroes.

lunes, 28 de abril de 2008

EL PRIMER HOMBRE QUE VOLÓ

LA VERAZ, SORPRENDENTE Y POCO CONOCIDA HAZAÑA DE DIEGO MARÍN AGUILERA


Numerosas habían sido las ocasiones en las que el hombre había intentado, infructuosamente, emular a las aves, he aquí, recogidos fielmente de la historia todos estos ensayos, veamos su cronología:
- En el 3.500 antes de nuestra era ya se representaba en las monedas al rey babilónico Etena surcando los cielos sobre un águila, pero era tan solo una representación.
- La mitología griega nos presenta a Icaro saliendo del laberinto gracias a unas alas de cera que fueron derretidas por el calor del sol, precipitándose al suelo tan atrevido aviador, pero fue tan solo una leyenda mitológica.
- También se nos cuenta que el profeta Elías subió a los cielos en un carro de fuego, pero, creencias aparte, parece tratarse de un “sueño profético”.
- Suetonio nos narra que en tiempos de Nerón, un “hombre pájaro” murió estampado contra el suelo, cuando era obligado a volar durante una orgía del cruel emperador.
- Una crónica nos relata como el emperador de Bizancio contemplo horripilado la muerte de un súbdito que fue forzado a probar unas alas inventadas por un sabio de su corte.
- Mas tarde, dicen que el emperador chino Shim, saltó desde una torre tocado de dos descomunales sombreros, y que llegó al suelo muy sonriente, había conseguido ser el primer paracaidista.
En el 852, en España, un tal Armen Firnan, salto desde otra torre vistiendo una gran capa, no voló, pero es posible que fuera el primer paracaidista accidentado de la historia.
- Sobre 1.110, un monje inglés llamado Eilmer provisto de unas precarias alas se lanzó desde la torre de su abadía, no consiguiendo más que fracturarse las piernas y poner en peligro su existencia.
- En una fecha indeterminada, tal vez 1.162, un hombre se lanzó a la muerte desde una torre de Constantinopla utilizando unas rudimentarias alas y revestido de plumas, es posible que se tratase de Abbas ibn Hirman.
- En 1.269, el inglés Roger Bacon sostenía que: "pueden hacerse máquinas voladoras con un hombre sentado en medio, que hace girar una máquina por medio de la cual hábilmente consigue que lar alas se agiten en el aire como las de un pájaro al volar", pero no voló.
- Allá por el 1.300, Marco Polo nos relataba que había observado como el ejercito chino empleaba niños de poco peso, que sujetos a unas cometas, servían como espías de los movimientos del enemigo, pero no volaban, tan solo se sobreelevaban atados a estos artefactos que permanecían estáticos.
- Ya en 1.490, el genial Leonardo da Vinci diseña varias maquinas voladoras, pero ninguna consiguió volar por lo que abandonó estos proyectos.
- Años mas tarde, el francés Denís Bolor se lanzó al vacío utilizando unas alas provistas de unos resortes que producían un aleteo semejante al de los pájaros, el mecanismo falló y hubo que lamentar su muerte
- En 1.515, un artesano llamado Rodrigo Duque, mas conocido por Rodrigo Alemán, murió estrellándose contra el suelo, cuando trataba de escapar, utilizando unas alas fabricadas por el mismo, de la torre de la Catedral de Plasencia (Cáceres), donde estaba preso por sus numerosas estafas.
- Sobre 1.600 se sabe de un personaje gálata llamado Hazarfen Celebí que también lo intentó.
- También se sabe de los vanos experimentos de Besnier, un carpintero del S XVII que trato de volar con un rudimentario armatoste de cuatro alas movidas por sus brazos y piernas.
- Posteriormente, en 1742, un alocado anciano, el marqués de Bacqueville, intentó atravesar el Sena a bordo de un estrafalario aparato volador que el mismo había diseñado, no consiguiendo más que estrellarse contra una gabarra y numerosas fracturas de huesos.
- El 4 de junio de 1783, los hermanos Montgolfier consiguieron elevar un globo de aire caliente y tres meses mas tarde en otro globo introdujeron: un carnero, un pato y un gallo. Poco después, el físico francés Jacques Charles hizo ascender, esta vez sin “tripulación”, un globo relleno de hidrogeno, con el que el 21 de noviembre de 1783, Pilâtre de Rozier y el marqués de Arlande, se elevaron sobre los jardines de la Muerte de París. Pero estas elevaciones y descensos en globos cautivos, aeróstatos, no se pueden considerar vuelos.

Después de esa fecha no se conocen mas intentos hasta que en 1793, por fin, el hombre fue capaz, por primera vez, de volar a voluntad, siguiendo rumbos determinados y aterrizar a bordo de una maquina mas pesada que el aire, he aquí la veraz y portentosa historia del primer hombre que lo consiguió:

Diego Marín Aguilera, nació sobre 1745 en Coruña del Conde, población burgalesa muy cercana a la antigua ciudad romana de Clunia, de la que recibe el nombre, Coruña en este caso, es una degradación lingüística de Clunia.

Muy pronto, aquel joven pastor, destacó y alcanzo fama entre sus vecinos, pues mostraba inusuales dotes, tanto para la mecánica, como un sorprendente ingenio natural que le llevo a inventar diferentes mecanismos, así por ejemplo; se sabe que muy joven reformó el sistema de un molino sobre el río Arandilla, con el que asombró a sus paisanos pues se mejoraba notablemente la producción. También se sabe que poco más tarde e impulsado por el éxito obtenido fue capaz de construir una novedosa maquina para un batán, asimismo diseñó y construyó un ingenioso sistema para laminar mármol, que fue instalado, y estuvo funcionando hasta no hace muchos años, en la cercana cantera de Espejón, también sabemos de una instalación para la transformación del lino, que hasta entonces acarreaba labores muy incomodas.
Esta capacidad inventora le llevó a investigar aquello tan anhelado desde siempre por la humanidad, ser capaces de volar, Diego Marín se dispuso a conseguirlo, para ello, pasó años estudiando el vuelo de las aves, sobre todo de las águilas que abundaban en su pueblo, hizo constantes comparaciones sobre el peso de estas aves, sus dimensiones y la disposición de sus plumas.
Después diseñó minuciosamente su maquina voladora y con la ayuda del herrero del pueblo, construyo una especie de pájaro mecánico, producto de sus largas investigaciones. El armazón era de madera, aligerada de peso, las alas, a escala de las de las águilas, median dos varas y media cada una, es decir, 2 mts. y 8 cmts., y estaban construidas por finas varillas de hierro, entrecruzadas de alambre y recubiertas por plumas de águila con la misma disposición que en la anatomía de estas aves, la cola estaba construida igual que las alas y lógicamente también a escala y proporción de pesos, la maquina estaba dotada de mecanismos y manivelas para mover tanto las alas como la cola para poder gobernar esta aeronave.
Una vez terminado este llamémosle, “primer avión”, la noche del 15 de Mayo de 1.793, ayudado por sus amigos y confidentes lo subió al monte donde todavía está el castillo de su pueblo, allí con total seguridad en su proyecto, se lanzo al aire con la determinación de llegar hasta Soria haciendo escala en una colina de Burgo de Osma y después regresar al pueblo, aprovechando las térmicas, como hacen las aves.
Ante el estupor de sus amigos el artefacto salió volando con el rumbo determinado, se elevó unos 6 metros y continuo volando, hasta perderlo de vista, con su creador Diego Marín a bordo, que desde luego había logrado ya su objetivo, pues voló durante una distancia de mas de 500 metros, aterrizando después suavemente, de esta forma se había conseguido el anhelo más antiguo de la humanidad que parecía estar reservado para este humilde pastor castellano.
Su intento de llegar a Soria se vio truncado por la falta de resistencia de un pernio del ala derecha, lo que le obligo a aterrizar, eso sí, lanzando maldiciones contra el herrero que no lo había hecho más consistente siguiendo sus indicaciones.
Tan seguro estaba de poder seguir volando y legar a Soria, como pretendía demostrar, que recogió el aparato para reparar el pernio e intentarlo en otra ocasión, sin embargo, los parientes de Diego Marín, ayudados por el cura del pueblo y para evitar que volviese a poner su vida en peligro, lo destruyeron, lo que unido a las burlas de sus vecinos, le causó una profunda depresión en su genial personalidad, y dicen que fue esta melancolía la que produjo su muerte a la temprana edad de 44 años.
MONUMENTO - HOMENAJE DEL EJÉRCITO DEL AIRE A DIEGO MARÍN,
al fondo el castillo de Coruña del Conde,
lugar desde donde emprendido su hazaña.

Dada la humilde condición de este primer aeronauta, este hecho histórico no fue suficientemente divulgado, quedando relegado al olvido, lo que fue aprovechado con posterioridad por figuras de relumbrón de la nobleza europea y pseudo –científicos para intentar arrogarse la autoría de este evento, llegando a arrebatarle, en algunos casos por desconocimiento, esta primacía, de tal forma que si consultamos en diferentes textos veremos que en cada uno se nos da un pionero de la aviación, así podremos ver con posterioridad a Diego Marín figuras como:

- André-Jacques Garnerin que el 22 de Octubre de 1.797 saltó en paracaídas sobre París desde un aerostato, ya teníamos, otra vez, a un paracaidista diciendo que había sido el primero en volar.
- El extravagante barón inglés Sir George Cayley, quien en 1.849 creó un artefacto denominado “paracaídas dirigible” mediante el cual transportó dentro de una jaula, durante algunos metros a un niño de 10 años, hijo de uno de sus sirvientes.
- Henri Giffard, quien en 1.851 acopló un motor de vapor a un globo, desarrollando así un primer dirigible, pero no sería hasta 1.898 cuando estos artefactos se independizaron totalmente del capricho de los vientos con Dumont y Zeppelin
- John Montgomery, quien aunque no está muy documentado, parece ser que voló 200 metros en 1.884 en Oakland, estrellándose el planeador contra el suelo tras este breve recorrido.
- Otros textos atribuyen a Otto Lilienthal esta primacía en el arte de surcar el aire, ya que el 29 de Junio de 1.895 consiguió volar a bordo de un planeador más rudimentario que el de Diego Marín, pero este ya había volado, como hemos visto, 102 años antes y con un aparato mas perfeccionado. Como el artefacto de Lilienthal carecía de mandos de gobierno se estrelló en uno de sus saltos, y cuando era extraído agonizante de los restos de su planeador dicen que exclamo: ¡Hacen falta víctimas!, frase que fue utilizada como línea de conducta, años mas tarde, por los alemanes.
- Ya en el siglo XX, unos fabricantes de bicicletas norteamericanos, los hermanos Wright acoplaron un motor de explosión a un planeador del tipo Lilienthal, por lo que son reconocidos por algunos como padres de la aviación moderna, pero en ningún caso como los primeros en volar.

Cuadro expuesto en el Museo del Aire donde puede leerse: El 15 de Mayo de 1793 en la localidad burgalesa de Coruña del Conde, Diego Marín Aguilera, consiguió volar por primera vez conocida en la Historia de la Humanidad.

Este injusto olvido, durante siglos, de la gesta de Diego Marín Aguilera, ha sido honrosamente enmendado últimamente y así lo han reconocido:

- El Ministerio Español de Educación y Ciencia, fundando un Instituto de Enseñanza Secundaria con el nombre de este héroe.
- El Ejercito del Aire de España que ha erigido un monumento con un moderno avión reactor en el mismo sitio donde Diego Marín inició su vuelo, en su base puede leerse: “El Ejercito del Aire al primer hombre que voló”.
- La Real Academia de Ingeniería de Madrid, en el discurso: “Arte, Ingenio, Ciencia y Técnica en los Proyectos Aeroespaciales” del académico, Excmo. Sr. D. José Luís López Ruiz
- La Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid
- El grupo de Investigación DIEMAG, (Siglas de Diego Marín Aguilera), del Departamento de Ingeniería de la Universidad Politécnica de Madrid, que escogió este nombre en honor de este desconocido héroe de la pretecnología.
- Televisión Española que en su programa “Al filo de lo imposible” rememoró la hazaña de Diego Marín, culminando su vuelo hasta Burgo de Osma, Soria, y regreso en un aparato similar tripulado por Laureano Casado.
- El cineasta español Fidel Cordero que con su película: "La Fabulosa Historia de Diego Marín", protagonizada por: Martxelo Rubio, Alicia Borrachero, y Txema Blasco, ha concursado en diferentes certámenes internacionales.
- El Real Aero Club de Burgos, que tampoco presenta dudas al afirmar que Diego Marín Aguilera fue el primer hombre en volar con un aerodino construido por el mismo.
-El Ministerio de Fomento de España (AENA) y el Excmo. Ayuntamiento de Burgos que con un monolito a la entrada del aeropuerto de Burgos recuerdan a este primer aviador y le rinden homenaje.

Ya para concluir, expresar mi deseo de que esta detallada exposición sirva para que no se vuelva a olvidar a este ilustre, pero humilde, castellano que como queda ampliamente demostrado fue EL PRIMER HOMBRE QUE VOLÓ.

jueves, 10 de abril de 2008

EL BOFORDO

El Bofordo o hastiludium es nuestro “Juego de Bofordar”, también denominado “Lanzar a tablado”, se trata de una justa o torneo que se viene realizando en Burgos, con alguna interrupción, desde el S VIII, al menos y donde aún se recuerda a los afamados “Bofordadores Burgaleses” que incluso cuentan con sitio y calle en su memoria y aún se celebran este tipo de torneos con motivo de algún fasto.
Además del nombre de la competición, el bofordo es un venablo corto arrojadizo muy a la usanza de los godos, al que la RAE llama bohordo, en francés es “bohort”, en la Crónica Godo lusitana (1140) se cita como “buffurdium” y en la “Estoria” de Alfonso X “El Sabio” ya se denomina “bofordo”:
“demandó por un caballo é tomó un bofordo en la mano, é fuese al tablado”

En el Poema de Fernán González se nos narra que en el 932 durante los desposorios de “El Buen Conde”, que era como le llamaban, con doña Sancha hija de Sancho I de Navarra, ya hubo juegos de bofordar, según las costumbres de la época para mayor esplendor de los esponsales:

Fuéronse para Burgos cuando ir se podieron;
Luego que alli llegaron grandes bodas fecieron;
Non alongaron plazo, bendiciones prendieron;
Todos, grandes e chicos, muy gran gozo hobieron.

Alanzaban en los tablados todos caballeros;
A tablas e escaques jugan los escuderos;
De otra parte mataban los toros los monteros;
Habia ahi muchos cítulas e muchos violeros.

En el Cantar de Mío Cid se cita como “Los Juegos de tener armas y quebrantar tablados” y nos explica en el episodio de las Bodas que dichos juegos consistían en matar muchos toros, alanzar tablados y bofordar:

Todas las gentes del Cid con júbilo los miraban,
Las armas iban jugando, los tablados derribaban”.

“Los Siete Infantes de Lara” comienza con:
“Los Bofordadores en las bodas de Doña Lambra”:

Andudo con sus compañas fasta a Burgos llegare,
por veer los trebejos que fazían e el tablado lançare,
para doña Llambra con sus dueñas mandó ý tienda armare.

Primero lançó su vara el conde Garci Fernández
e después lançó otrosí el bueno de Ruy Velázquez,
e después Muño Salido, el que bien cató las aves,
e muchos de otras partes; e desí lançó Alvar Sánchez.

En este episodio se narran las bodas en Burgos de doña Lambra de Bureba con Ruy Blazquez, a las que asistió García Fernández “El de las manos blancas”, segundo Conde de Castilla, hijo de Fernán González y primo de la desposada. Siguiendo la costumbre, para dar realce a las nupcias, se jugaba el bofordo, para ello se montó un alto tablado en la glera de Burgos. Los bofordadores salían uno por uno, a galope tendido de su caballo para arrojar un solo bofordo contra un castillete de madera que se erigía sobre el tablado, quien tenia tanta pujanza en su brazo y tanta destreza como para derribarlo de un solo golpe certero era considerado como campeón, aunque también se consideraba el traspasarlo de parte a parte:

Esforçandose de ferir aqueill tablado et destruyr segunt su poder

Con ocasión de las largas estancias en Burgos de Felipe el Hermoso junto a su esposa la Reina Juana también se juega el bofordo, según relata Antoine de Lalaing en su “Voyage de Philippe le Beau en Espagne (1501), e incluso hay quien dice que el propio Rey participó en la liza junto a cincuenta gentilhombres.

Estas justas están reguladas por muy exactas normas:

-Se debe contar con autorización para celebrarlas y se debe pregonar la fecha y lugar donde se han de realizar para conocimiento general.

-Para evitar daños, los bofordos deben tener la punta amolada o protegida con una funda de hueso: “fierro ninguno agudo, enbotado ni enquara taillado, con sortilla de fierro o de cera o de huesso”. Incluso en alguna ocasión se indica expresamente que las armas no deben llevar casquillo: “todo cauallero que traxiere fierro en la lanza el día que ixieren a bofordar pecho ii morabetinos a los otros caualleros et si trayendo fierro fiziesse danno peche el coto como es fuero”, de donde se desprende que existen sanciones económicas o incluso mayores: “que firiere ad alguno o fiziere homezidio o algú otro danno, deve seer costrenido de peitar la pena del homezidio e de emendar el otro danno”.

-Los caballos deben ser “corrientes con muy fuert remetida et cubiertos” ya que deben llevar petrales con esquilas, “campanetas o cascavieyllos” para avisar a los incautos, de tal forma que puedan esquivar su veloz arrancada y carrera, lo mismo que los bofordos mal dirigidos, también se advierte sobre la doma de los caballos: “si cauallo mal enfrenado o mal temprado fiziere danno o matare ome, si non fuere día señalado, que yxieren a alanzar o bofordar, peche el danno o de el dannador”.

-No existen trofeos, tan solo la fama y el prestigio de jugar bien “es alabada aquella uegada más que los otros de nobleza de tirar” y para el campeón que logra derribar el castillete se le otorgan los máximos reconocimientos: "es loado ante todos por avantailla de nobleza”.